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El “Primer Festival de las Artes Rurales” nace en el año 2021, siendo fundado por la asociación Nasa Yuwe, que se creó el mismo año, inicialmente haciéndose llamar como "Grupo Juvenil Maituno Nasa Yuwe" siendo una organización sin ánimo de lucro, auto gestionada, que no pertenece a ningún interés de partido político y que vio en las artes una excelente forma de promover juventudes preocupadas por el territorio maituno.
Desde su inicio se integró por jóvenes pertenecientes al Centro Poblado de Maito, del municipio de Tarqui, en el departamento del Huila. Estos, reconocieron el enfoque territorial a partir de la cultura Maituna que permitiera generar una identidad positiva para agenciar la real apropiación -sentido de pertenencia- del territorio, esto, entendiendo que existe una fuerte relación entre lo que muchos llaman sentido de pertenencia promovido por la identidad, el cuidado de la vida y el territorio.
En el año 2022, se conforma legalmente y cambia su nombre a "Asociación Nasa Yuwe" manteniendo el mismo enfoque y gestionando año a año la posibilidad de crear nuevas versiones del festival que permitan seguir llevando al pueblo arte y cultura y reviviendo la memoria histórica a través de tradiciones orales que permitan darle sentido a nuestra historia, conocimientos y saberes. Al mismo tiempo se cambia el nombre del festival siendo llamado "Festival Comunitario de las Artes Rurales" ya que busca involucrar no solamente jóvenes sino a todos los (niños, niñas jóvenes, adultos y adultos de la tercera edad) pertenecientes al Centro Poblado de Maito y comunidades aledañas.
“Nasa Yuwe” es una palabra páez que denomina la lengua de esta población indígena, ubicada entre el Huila, Cauca y Caquetá; sin embargo también significa “gente de agua”. Partiendo de esto, el bagaje cultural indígena nos encarna, al ser las personas de generaciones mayores en el Huila nuestros abuelos y abuelas, así como reconocer, desde esa misma cultura, la simbología del agua que puede entreverse aún en la actualidad al encontrarnos cerca al río Yuma o Magdalena, la simbiosis nuestra con los ecosistemas acuíferos que nos rodean y el propio reconocimiento heredado a cerca de los estados climáticos, tiempos de cosecha, el ánimo del río, todos estos elementos que seleccionan este nombre como el apropiado para la organización juvenil.
Es así como desde esta simbología, la asociación se posiciona con un enfoque claramente territorial que quiere proyectar a las nuevas juventudes la importancia a veces invisible del territorio que habitamos y que nos habita.